1. Escuela Cristiana
La Escuela Lasaliana propone a Jesús de Nazaret como modelo de persona realizada, y a la ética evangélica como motor para el cambio personal y social. En ella, niños y jóvenes pueden plantear, desde la libertad y el respeto, los interrogantes que el “hecho cristiano” les suscita, sabiendo que tanto ellos como sus puntos de vista serán tomados en serio.
2. Organizada en torno a La Salle
Se pone énfasis no tanto en las diferencias cuanto en la autenticidad. Si nuestra escuela es “distinta” es porque se inspira, nace y se estructura en torno a una persona estimulante y auténtica: el Santo y Educador Juan Bautista de La Salle.
3. Calidad Educativa
La nuestra es una educación para la vida, que pone al niño y al joven en contacto directo con la cultura, los valores y la fe (sus luces y sombras) y les impulsa a vivir creativa y comprometidamente. Trata, además, de suscitar en ellos la búsqueda honesta de la verdad -intelectual y moral- para que, encontrándola, se comprometan con ella.
4. Espíritu de Comunidad
Los Lasalianos, somos y nos sentimos “comunidad sin fronteras”. Educamos en el compromiso solidario como metodología -trabajo en grupo-, y como finalidad, la construcción de un mundo, casa común, en el que todos puedan vivir en dignidad, justicia y paz.
5. Opción por los pobres
Sin rechazar a nadie, la Escuela Lasaliana posibilita el acceso a la educación de los más desfavorecidos. Por eso y para eso las mantenemos hoy. De este modo y por encima de marginaciones de cualquier tipo, nuestra escuela hace real la “educación para todos”.
6. Profesores vocacionados
Los Profesores de La Salle conocen y asumen la filosofía propia de la “Escuela Lasaliana” y se identifican con ella. Trabajan con “fe y celo”, con competencia y dedicación, con creatividad y entusiasmo -”juntos y por asociación”-en la formación humana y cristiana de sus alumnos.
7. Respeto a la persona
En esta escuela Lasaliana se respira un ambiente familiar. Los educadores, como hermanos mayores, escuchan, orientan y acompañan a sus alumnos. Se les busca allí donde se encuentran y, respetuosamente, se camina a su lado.