Ya sabemos que no es ninguna originalidad, pero queremos hacernos eco del empeño de toda la comunidad educativa de Córdoba por hacernos próximos con las víctimas de Haití.

Sabemos que no es mucho lo que podemos hacer, pero lo que esté en nuestras manos lo intentaremos hacer por ellos, nuestros hermanos. La oración nos ha unido a todos y también la búsqueda de recursos. Estamos empeñados en hacer de nuestra comunidad educativa, al menos estas dos semanas, un oasis de esperanza para todos los haitianos, especialmente los más pequeños. Que nuestra corazón se convierta siempre en un corazón de carne, y no en un corazón de piedra… UN saludo fraterno a todos.